Entre risas y gritos, las sombras se
apretujaban cada vez más en la playa. Algunas de las teas, que eran
del tamaño de un hombre y que habían sido clavadas en la arena a lo
largo de la playa, ardían ya. A cada ola, se encendían más teas,
hasta que la larga playa curvilínea quedara sembrada de titilan tes
y oscilantes puntos luminosos. Las luces subían desde las últimas
casas del puerto hasta el empinado y sombrío acantilado, al final de
la playa arenosa. Al reflejo de las teas, brillaba también la corona
de espuma de las olas suaves. La sombra de los que bailaban oscilaba
de un lado a otro. De todas partes llegaba el sonido rítmico de las
palmas, apoyado por gritos de aliento, al principio solo habían
cantado los niños, después se sumaron las mujeres y , al final,
también los hombres, que bailaban alrededor de las teas pateando y
balanceándose. Cantaban el placer de sentir cerca de las almas
durante tres días, cantaban a la noche de la despedida, cantaban
para decir que la luna llena ya estaba alta en el horizonte para
guiar con su luz en el viaje al País Lejano. Y siempre el mismo
estribillo( Volved dentro de un año.....volved.“Samurai” Hisako
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